Un cuento muy real
Hay otro problema adicional, el aún existente apenas se mueve. Y la circulación del dinero es tan importante como su abundancia. Lo resumimos con un cuento: un hotel de un pequeño pueblo recibe la visita de un cliente que se interesa por una habitación con buenas vistas. El hostelero le ofrece una de la última planta y el cliente potencial le pide verla para comprobar si le convence. Para que no desconfíe de su interés, deja 100 euros en depósito. Mientras el visitante contempla el paisaje, el hostelero decide saldar su deuda con el carnicero con esos 100 euros. El carnicero, que no esperaba recibir tan pronto esa suma, recuerda que a su vez debe 100 euros al pintor que adecentó su local.
¿Qué está pasando ahora? Que en mitad de esa cadena, uno de los agentes deposita su dinero en un banco y este, en vez de ponerlo de nuevo en circulación en forma de crédito, lo mete en la caja fuerte para reforzar su solvencia. "Ha disminuido mucho la velocidad de circulación del dinero porque los bancos están necesitados de liquidez y eso hace que no fluya el crédito", explica Manuel Romera, director del Sector Financiero de IE Business School. Y aporta un dato que no requiere de más explicaciones: en el año 2007, bancos y cajas españoles concedían nueve de cada diez créditos solicitados; hoy es solo uno de cada cuatro.
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